Ya se hacia tarde, y todavía no podía encontrar la salida del bosque, trataba de guiarme por las montañas, pero la frondosidad de los árboles era tal que no las veía, traté de seguir un camino recto, pero los árboles me desviaban... era inútil seguir, las energías se me agotaban, comenzaba a hacer frio...
Sentí un río, me dirijí hacia el, pronto, y sin darme cuenta, caí por un acantilado, llegue hasta el río, el cual me arrastro metros y metros...desperte sin fuerzas para darme cuenta de que me encontraba en un lugar en el cual nunca antes había estado, un lugar que quizas nadie halla estado...luego, perdi el conocimiento.
Llevo más de veinte años aquí, y no siento la necesidad de volver a la ciudad.