domingo, 27 de mayo de 2007

Belleza Natural Escasa

Ese lugar donde no existen las columnas de humo que entristecen el azul del cielo, donde las rocas no han sido modificadas para darle forma a gigantes que aplastan el esplendor de los árboles, donde el verde del pasto sea tal, que el asfalto no sea capaz de cubrirlo, donde las aguas corran puras y cristalinas, y sean capaces de albergar vida a su alrededor, donde todos los elementos estén en armonía, y te permitan deambular por sus parajes, y que el camino te permita consumir de los frutos que éste te entrega, donde seas tan animal como un zorzal, un cervatillo o un puma, donde las cadenas del mundo moderno se debiliten, liberándote hacía un mundo más sano y puro, donde te vuelvas uno con el entorno, y te puedas dar cuenta, de una vez por todas, que todos estos hermosos lugares son cada vez más escasos.

domingo, 20 de mayo de 2007

tratando de dormir

Era un día sábado por la noche en el que había pasado horas frente al televisor, eran cerca de las dos de la mañana y el sueño que había sembrado durante toda la semana (hasta el viernes) por levantarme a las 5:35hrs., por levantarme ese día a las 6:30hrs., por acostarme tarde todos esos días, y por no haber ingerido ni una sola gota de café, comenzaba a afectarme. Decidí acostarme, aunque, extrañamente, este sueño me impedía dormir, entonces comenzó el largo camino al maravilloso mundo de los sueños. Prendí una vela y un incienso, encendí la radio, y puse a los “Red Hot Chili Peppers”, me puse el pijama, me dejé abrazar por el calor del cobertor de mi cama, apagué la vela, y me quedé acostado de lado, estático, mirando fijamente la pared; en cuestión de minutos ya podría estar alcanzando el trofeo del dormir. De pronto, el maldito teléfono celular comienza a sonar con ese estúpido sonido tipo “Western”, me levanto rápidamente a tomarlo, su pantalla decía “René llamando” (René es del tipo de personas que aunque te esté molestando, igual es gracioso), lo contesto, y a los segundos después se escucha “chucha que está raro el clima” y corta. Jamás pensé que esa extraña frase de un programa de TV llamado “Piloto Mtv” iba a ser la frase que me alejaría por cerca de tres horas el quedarme dormido.

viernes, 18 de mayo de 2007

Tarde De Espadas

No recuerdo muy bien en que año fue, era una de las primeras temporadas académicas de verano del programa PENTA UC, un programa para niños con talentos académicos que se realizaba en el campus San Joaquín de la Universidad Católica de Chile, mi nombre figuraba en la lista de un taller de un día llamado “Esgrima Medieval” y las clases serían en las canchas de dicho campus, al taller se había inscrito una gran cantidad de niños, eran tantos, que, después de hablarnos sobre “la historia de la espada”, fuimos separados en sub-grupos, fuimos ordenados en circunferencias, y a cada uno se nos dieron tres palos del mismo grosor, uno grande y dos bastante pequeños, y cinta adhesiva, y con esos materiales, construir nuestras propias espadas. Posteriormente nos comenzaron a enseñar técnicas y golpes, había un golpe llamado “Rompe testa” (o algo así), el cual consistía en dar un golpe vertical desde la cabeza hasta abajo, mientras lo ensayábamos, un amigo golpea el suelo con su espada de madera, y se partió en dos, fue al primero de muchos que le ocurrió esta desgracia, incluyéndome. Al terminar la clase, el maestro reunió a todos los sub-grupos para una demostración de golpes y para informarnos de una demostración de lo aprendido que debíamos dar, para la cual nos llevaron al aula magna del campus, nos pusieron bajo el escenario en dos grupos, uno en cada extremo, nuestra misión era correr hacia el otro lado sin golpearnos al cruzar. En el primer encuentro, algunos sujetos propinaron golpes y acaloraron los aires de los ahí presentes, en el segundo encuentro se sumaron más violentistas, y obviamente, yo también me uní, ya que no me rebajaría a recibir ni otro golpe más. Ya para el tercer encuentro, todos estaban preparados para golpear sin compasión, la sed de venganza estaba impregnada en nuestras retinas, los dos grupos se abalanzaron el uno sobre el otro sin pensar en lo que podría pasar, se reunieron al medio, las espadas chocaron, y la batalla, había comenzado…

jueves, 10 de mayo de 2007

Confirmación

Ya llevaba tres años tratando de creer en ese Dios del cual tanto hablaban en cada tema de confirmación, faltaba menos de una semana para confirmarme, al fin mi tío sería mi padrino, por lo menos por el tiempo en que se mantenga entre nosotros, ya que sufre de una fuerte enfermedad a los pulmones, también podría apaciguar de una vez por todas el odio que sentía por más de algún compañero de confirmación, en especial de una joven que se había burlado de mí, y de lo que sentía por ella.

Para el primer ensayo de confirmación estaba todo el grupo reunido, excepto yo, que estaba a un lado escuchando música, me sentía más alejado que nunca a mis compañeros, a mis “amigos”, entonces un compañero me ve, y se acerca a mí preguntándome si acaso iba a ir a la fiesta de despedida del grupo, a lo que le respondo negativamente, le explique lo que sentía por el grupo, que después de confirmarnos no me juntaría mas con ellos, y que no sentía nada de afecto por algunos personajillos que se confirmarían con migo. Después de eso, llego mi monitora para entrar e ensayar, nos designaron nuestros respectivos puestos, ensayamos la forma de responder al sacerdote, y la forma para salir y entrar. Al terminar todo nos fuimos a nuestras respectivas casas.

Ya faltaba sólo un día para la ceremonia, era nuestro último ensayo, teníamos nuestros respectivos traseros en el asiento indicado, ensayamos la presentación del grupo, la forma para salir al comulgar y al confirmarnos, y entonces, sentado en mi lugar, recordé el tiempo de preparación; el tipo que nos decía como debíamos hacer cada cosa nos comenta que venir formales para la ceremonia, ya que debíamos estar formales para Dios, y pensé “¿porqué diantre había que estar formal para Dios?”, supongo que si existe algún dios, a éste le debe importar un bledo nuestra apariencia física, a el le debe importar más lo que uno piensa y hace, a la apariencia, entonces recordé aquellos temas de la preparación en los cuales con una simple opinión ponía en jaque a la monitora del grupo con mis teorías anti-iglesia; de pronto el tipo nos pregunta que si acaso estábamos confesados, yo respondí afirmativamente, aunque no lo había echo, no me gustaba eso de la confesión, no encontraba sentido que a la ora de “conversar con Dios” se pueda hacer libremente, pero para ser perdonado un sacerdote debía intervenir. Entonces el último ensayo termino, y solo un día faltaba para la tan esperada ceremonia.

Era el día sábado 28 de abril del 2007, el reloj decía que habían pasado cerca de diez minutos después de las tres de la tarde, que había llegado tarde a la última reunión como grupo de confirmación de la capilla San José. Todos vestíamos elegantemente, los fotógrafos realizaban su trabajo de una forma obsesionada, como si fuéramos estrellas de rock o algo por el estilo; la ceremonia comenzaría a las 16:30hrs a si que nos llevaron a una pequeña sala para que, utilizando un rosario, “le pidiéramos al espíritu santo que nos llenara de sus dones”, y posteriormente se nos entrego una medallita de éste, traía el dibujo de un ave (asumo que era una paloma) enviando siete rayos de luz hacia el suelo, todo en un fondo rojo esplendoroso y avasallador, en mi opinión, la medalla mas hermosa que se nos ha entregado, no por su significado, sino por su gran calidad artística referente al dibujo; después de un largo rato de oración, entramos a la iglesia, a es burda edificación de piedra y concreto, la cual dice guardar a Dios y te llama a entrar, ya que sin no entras no estarás cerca de él. ¡PATRAÑAS! ¡FALSEDAD MÁXIMA! Si Dios existiera, estaría en todas partes, no estaría lejos de nadie, este donde este, sea en una tribu indígena sin ningún contacto cristiano, o en un santuario de oración.

Eran eso de las 16:20hrs, mi padrino no aparecía, me pare a buscarlo, les pregunté a mis padres, sabía que el había despertado muy mal, su enfermedad a los pulmones ya le estaba pasando la cuenta, la espera se hacía demasiado larga, me sentía extraño, tenía ira, pena, susto, incertidumbre y nerviosismo, mis manos sudaban de una manera abusiva, pensé en no confirmarme si algo le había pasado a mi tío, en echar a la basura estos tres años de una preparación inútil, en unas charlas que jamás lograron convencerme en la existencia de un ser supremo; faltaban menos de dos minutos, cuando desde la puerta, aparece mi futuro padrino, se notaban como nunca los años que llevaba encima, y el peso de su enfermedad, pero su sentido del humor no se opacaba, ya que al saludarlo me dijo: “ no te acompaño mas a esta lesera de iglesia, mira tú que se le ocurriera a Dios hacerme enfermar justo hoy día”, entonces le indique el lugar en el que debía sentarse, y regrese a mi lugar de partida. La ceremonia comenzó, entramos uno por uno, tal y como lo habíamos planeado, los monitores presentaron a cada integrante de sus respectivos grupos, luego se leyeron las lecturas y salmos correspondientes, se leyó el evangelio y comenzó el momento de renovación de los votos bautismales, así que aproveche de negar cada una de las promesas que mi padrino de bautizo, al cual no veo nunca, hizo por mí, como la existencia de un Dios padre bueno y misericordioso, ni en Jesús como su hijo, y menos en la existencia de un ser maligno que haga que la gente cometa “hechos indebidos”; todo esto no significa que no crea en Dios, creo en un dios, pero no el que sale escrito en la Biblia, sino en uno que es tan bueno como malo, creo en Jesús también, pero como un ser humano mas que nació, vivió, y murió, pero que se hizo notar por enseñar valores de amor y respeto a la comunidad; luego vino el momento principal de la ceremonia, cada uno de nosotros se acerco al altar, con su padrino atrás, el cual tenía su mano derecha en el hombro de su ahijado, y una vela roja en la mano izquierda, fuimos presentados a Dios en el nombre del Espíritu Santo, y nos sentamos, luego fue el turno de la presentación de ofrendas para terminar con la ceremonia del pan y el vino, y nuestra posterior retirada. Cuando estaba avanzando de entremedio de la muchedumbre, se acerca mi hermano, me abraza y felicita (fue el primero en hacerlo), y, evitando a mis compañeros de grupo, salí por una puerta lateral. Cuando me dirigía a la entrada de la iglesia a buscar a mis padres y al resto de mi familia escucho a alguien gritar-¡¡NINÍ!!-eran tres de mis amigos, compañeros de colegio que habían venido ha verme, entre ellos, mis dos mejores amigos, ellos traían con sigo el saludo del resto del grupo de mis amigos y la respectiva justificación de su inasistencia, nos sacamos fotos, y nos fuimos a mi casa junto a mi familia, ya estaba confirmado, confirmado sin haberme confesado, y negando la creencia eclesiástica. Esta seria una de las ultimas veces que pisaría una iglesia.

jueves, 3 de mayo de 2007

Ciruelas Y Caídas

Estaba en el patio trasero de mi casa junto a mi hermano mayor mas próximo en edad, y con dos sobrinos, hijos de mi hermana mayor, éstos tenían una edades similares a la mía y a la de mi hermano, era otra de esas tardes veraniegas en las cuales solíamos jugar en el viejo mesón de trabajo que gracias a la astucia y habilidad de mi hermano con los lápices de colores solía ser una gran nave interplanetaria; teníamos botones para hacer todo: Encender, acelerar, parar, autodestrucción, disparo, y una gran variedad de pequeños botones verdes, azules, amarillos y rojos que solo estaban de adorno.

Habíamos terminado una de nuestras misiones exitosamente, así que decidimos celebrar sobre la nave (mesón) comiendo ciruelas verdes (del viejo ciruelo) untadas en sal, era un manjar digno para la ocasión. Saltábamos, reímos, comíamos y jugábamos sobre el mesón, cuando, en un abrir y cerrar de ojos, este se desmorona. Mi hermano quedo sentado en la orilla, mi sobrino (de la edad de mi hermano) parado, el otro (de mi edad) quedo con su pierna atrapada entre dos tablas, y yo, caí al lado, justo entre el mesón y la pared, además, gracias a mi mala suerte, unos pilares metálicos caen sobre mí, atrapándome, imposibilitándome de todo movimiento; ante el escándalo llegaron mis padres junto a mi hermana mayor, me sacaron junto a mi sobrino menor entre llantos y gritos, mi hermano y mi sobrino mayor se burlaban de eso, y yo más lloraba, pero lloraba mas por el miedo y la humillación que sentía que por el dolor en si, ya que solo tenía unas pequeñas heridas en mi brazo.

lunes, 16 de abril de 2007

“Desde La Casa De Mi Abuelita”

Debí haber sido mayor de tres años, ya que mi hermana Verónica no estaba con nosotros, y menor de cinco años, pues todavía no iba al colegio.

Estaba con mi hermano Andrés (cuatro años mayor), y mi primo Germán (tres años menor), era otra de esas vacaciones que pasaba mi familia en la casa de mi abuelita en Agua Buena, San Fernando. Era un día como cualquier otro, el sol brillaba alegremente, nos levantábamos temprano a lavarnos la cara con la fría y despertadora agua de la acequia que corría atrás de la vieja casa de adobe; entrábamos en la cocina, la negra tetera hervía en las llamas, mientras la tortilla salía calentita desde las brasas; nos sentábamos en la mesa de coligue hecha por mi hermano Kote (17 años mayor) hace algunos años atrás, mi abuelita sacaba la margarina, el manjar y la mermelada desde la despensa que me gustaba llamar “refri de palo”.Después del desayunar, salíamos al patio a jugar, a veces perseguíamos a las gallinas junto a los perros de mi abuelita: Campero y Rondín, éste último siempre se le vio dentro del horno de barro que estaba en el patio delantero (la última vez que lo vi , tenía solo cuatro dientes: dos colmillos arriba y dos abajo), a veces salíamos a explorar a los lugares cercanos (era todo un mundo por descubrir). Al terminar el juego, se venía la hora de almorzar, nunca olvidaré esa cazuela de pollo, ni a la abeja que, en medio del almuerzo, se poso sobre la cuchara de mi abuelita, llevándose un arroz entre sus patas. Terminando el almuerzo, y luego de reposar jugando “tetris” (amo ese juego), nos íbamos al río que había al bajar por un camino que quedaba en frente de la casa (el mismo río que se llevo a mi hermana Verónica, y casi a mi hermano Andrés en el año 1993); ya en el lugar, todo se transformaba en risas y juegos, reíamos eufóricamente, con esa felicidad que te entrega solo la niñez, una felicidad plena y absoluta; pasábamos largas horas salpicándonos y simulando nadar hasta que nuestras madres nos sacaban del agua, nos secaban, y subíamos a tomar once, el pan tostado con margarina, y el té con ese gusto que solo le entrega el agua pura de los ríos del sur era una exquisitez.

Pronto oscurecía, nos íbamos a lavar los dientes al patio de atrás, el miedo a la oscuridad, y las miles de cosas que se pueden ocultar ahí, nos hacía mirar el cielo, ese hermoso cielo de los sectores rurales del cual me enamore, miles de puntitos blancos brillando, cada uno con un significado distinto, la luna brillando a toda su magnificencia, algo muy distinto al cielo de la ciudad. Nos acostábamos, y terminaba el día en cama, brindando con mamadera junto a mi primo Germán por el gran día que había pasado.

lunes, 9 de abril de 2007

Cierta Historia De Amor Y Odio

Partió un día sábado, todo era normal, por la tarde, como ya era costumbre, tenía que ir a misa después de confirmación। Quería que un tío mío, al cual estimo bastante, fuera mi padrino। En el grupo de confirmación, había una joven que me llamaba la atención, me atraía , su nombre era Bernardita, era bellísima, tenía el cabello corto, de un color café claro, su cara era finísima, sus ojos oscuros y profundos, tenía la piel clara , era alta y delgada.
Ese día me acerqué a hablar con ella, conversamos un largo tiempo, compartimos nuestros gustos musicales, películas, pasatiempos, teníamos bastante en común, inclusive los dos teníamos el reloj sin pulsera; aunque realemente, no me quería enamorar por malas experiencias anteriores, terminé haciéndolo. Entre más pasaba el tiempo, más me enganchaba de ella, esperaba ansiosamente los miércoles y sábados para poder verla en misa, hablaba todo el día sobre ella; mis amigos me aconsejaron decírselo de una vez por todas, así que les prometí hacerlo la próxima vez que la encontrara.

El día que se lo dije fue un sábado, teníamos que ir a una charla sobre el derecho a la vida en el parque Gabriela। El viaje de ida, al igual que el de vuelta, fue en micro, me senté junto a ella, conversamos todo el camino. Al llegar, nos fuimos junto a unos amigos a ocultarnos al lado de una palmera para no asistir a la charla, pero igual nos vieron.

Las horas pasaban, y la inquietud por decírselo crecía más y más, me sentía nervioso, inclusive me dieron ganas de romper la promesa hecha a mis amigos; era tarde, ya nos teníamos que ir a casa, ella estaba preocupada porque tenía que llegar temprano a su casa. Durante el viaje de regreso, traté inútilmente de alegrarla con chistes y bromas, nos bajamos juntos, caminé a su lado tratando de animarla, teniendo siempre en cuenta que tenía que cumplir con mi promesa, cuando llegamos al pasaje en donde vivía, se despidió de mí, así que, sabiendo que ese era el momento, y alumbrado sólo por los focos de las calles, le dije todo lo que sentía por ella, fueron palabras sueltas y torpes, pero igual me entendió, el nerviosismo no me dejó hablarle bien, mis manos sudaban de una manera increíble, le dije que al parecer ya no le volvería a hablar, a lo que respondió : ”si no me vuelves a hablar, te pego” y se fue a su casa.


Pasaron varios días antes de volver a hablarle, me sentía mal, triste, mis amigos me daban fuerzas para que le volviera a hablar। Un día me acerqué a ella, estaba con su mejor amiga. Entonces me les acerqué y cuando comencé a hablar, la Bernardita se fue y quedé hablando con su amiga. Le hablé sobre mis sentimientos sobre su amiga, y aceptó ayudarme al respecto.

Mi mejor amiga me ayudó a escribirle una Carta, en la cual le pedía una respuesta rápida sobre lo que sentía por ella.
Unas semanas antes de la caminata de Los Andes, nos devolvíamos de la parroquia con ella y su hermano, cuando íbamos llegando a su casa, su hermano se fue a un almacén a comprar algo. Así que saqué la Carta de mi bolsillo, se la entregué y entonces dijo : ”ya era hora”, y se fue de la misma forma que la primera vez.


Los días pasaban y pasaban, y no obtenía respuesta, mis amigos dejaron de apoyarme alegando que ella sólo me daba ilusiones, que le gustaba que alguien la quisiera y admirara, el único apoyo que me quedaba era a través de su amiga y mi mejor amigo. Durante mucho tiempo le estuve pidiendo la respuesta sobre el contenido de la carta, pero ella siempre tenía una excusa para escapar a la situación, así que desistí, y me dediqué a sacarla de mi mente.
A mis amigos les agradó bastante la idea, decían que ya no sufriría por una persona que no me merece। Cuando le conté a su amiga, ésta me dijo algo que me hizo despertar, salir de ese trance en el cual me tenía atrapado. Me contó que cuando yo no estaba cerca, la Bernardita se dedicaba a hablar mal de mí, decía que yo era un idiota, un tonto, un ridículo, entre otros insultos, que nunca sintió algo por mi, pero al hablar conmigo me trataba súper bien, me seguía “dando alitas” , se reía a mis espaldas.

Desde Entonces, que no le he vuelto a dirigir la palabra, la odio, la odio con todo el resentimiento de mi corazón, ese corazón que ella mismo moldeó para que la odiara, espero que pague por todo lo que me hizo sufrir, yo mismo me encargaré de que así ocurra.