lunes, 7 de enero de 2008

Café Express

Salta, salta pequeña Rana,

Salta sin parar,

Que la oveja con su lana,

Pronto vas a encontrar.

Hasta donde el oso llega,

Luego, donde la zarigüeya,

Y no olvides pedirle al cocodrilo,

Que encienda su viejo vinilo.

No pienses en rendirte,

Falta poco para terminar,

Que la oveja y su escondite,

Ya puedes divisar.

jueves, 3 de enero de 2008

ODIO

Odio, odio vivir en una familia que finge ser una familia, odio tomar con naturalidad que mi papá llegue ebrio cuando se le dé la gana, y nos descalifique a todos; odio que mi mamá descargue todos sus problemas contra sus hijos, y que nunca crea sus palabras, prefiriendo escuchar las estupideces que dicen los demás; odio que en esta casa no se pueda llorar tranquilo, si no es porque al llorar uno es poco hombre, es porque uno debe contar lo que le sucede por el simple hecho de ser el hijo, y los padres lo deben saber todo; odio el no poder expresar mi inconformismo frente a lo que sucede en casa, sólo por el hecho de ser los hijos, y que “el papá siempre tiene Razón”; odio el estar perdiendo la confianza en mí mismo con respecto a lo que yo puedo hacer, el comenzar a creer que no podre estudiar teatro porque no soy lo suficientemente bueno para eso; odio haber conocido el teatro, y toda la felicidad que me brinda, ya que si no lo hubiese conocido, no me estaría matando la idea de no poder estudiar lo que me haría feliz de por vida; odio darme por vencido todas las veces que encuentro algo que quiero mucho no lo podre conseguir, y no luchar por eso; odio a esa maldita vocecilla en mi cabeza que me da opciones suicidas cada vez que me siento pésimo; odio odiar, ya que me quita claridad, y ofusca mis pensamientos; odio el no confiar todavía lo suficiente en mis amigos como para poder hablar esto con ellos, y no tener que ocupar esta puta plataforma para expresar lo que siento.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Verónica

Hace mucho tiempo que no te visitaba, hace mucho tiempo que no te había hablado, y hoy cuando lo hice, me di cuenta que te extraño mucho, te quiero, te amo, te necesito.

Aprovecho esta instancia para agradecerte por haber sacrificado tu vida por el Andrés, ya que él me ha ayudado mucho cuando me he sentido mal, y me ha tranquilizado en ocasiones, pero muchas veces me he preguntado qué sería de la familia si no hubiera ocurrido ese accidente, quizás estarías casada, y tendría más sobrinos para jugar y regalonear.

No sabes cuánto te extraño, y yo tampoco lo sabía, hasta hoy, hasta el momento que me detuve frente a tu lugar de reposo eterno, y sólo el pensar en ti, hizo que un mar de lágrimas brotara de mis ojos, y empaparan mi cara con su sabor salado.

Ojala puedas hablarme en algún sueño, para así poder abrazarte y quedarme en tu regazo hasta sentirme mejor de cómo me he sentido toda esta semana por las constantes peleas que he tenido con todos. Te agradezco que el que seas mi hermana, y aunque no hayamos compartido mucho por culpa del incidente, me entregaste el suficiente amor como para mantenerlo con la misma fuerza con la que me lo entregaste.

Sin más para decirte, me despido con un beso gigantesco. Te quiero.

lunes, 17 de diciembre de 2007

"Vida Nada”

Es increíble como llevo mi vida después de haber terminado mi educación media, no hacer nada, estar sentado en el sofá, o estar jugando en mi nuevo PC, pensar en que había estimado tener el pelo largo para esta fecha, pero mi duelo por no haber quedado aceptado en la escuela de teatro en la Universidad Católica me obligo a cortármelo, aunque a lo menos me puedo conformar por dos cosas: Esperare, y me preparare, durante todo el próximo año para poder aprobar las pruebas especiales de teatro, y si no quedo, postularé a algunas privadas también, mientras tenga el apoyo de mis profesores y, más importante aún, el apoyo eterno de mis amigos, estaré bien। Segundo, esto de haber salido del colegio me dio una oportunidad única, dejarme “una indecente barba de siete pelos”, por la cual me siento muy orgulloso, y mantendré, quizás, hasta dentro de un mes y medio.

Por ahora solo me queda mantenerme sin pegarme al computador a jugar, salir a buscar a mis viejos amigos para que me acompañen a dar una vuelta a la feria navideña por las tardes, telefonear a mis amigos para preguntarles como cinco veces por lo que han hecho (en el mismo llamado), escuchar música mientras hago algo productivo por la vida (barrer, ordenar, etc.), y seguir escribiendo para no perder la costumbre, y dibujar lo que se me venga a ocurrir.

domingo, 9 de diciembre de 2007

"Atrapado"

-Corta el agua- Dije a mi hermano, estaba completamente empapado. Ese verano hacía un calor de los mil demonios, y habíamos decidido manguerearnos un rato en el patio, recibir un chorro de agua mientras cantábamos una canción, cualquier canción, y de hecho eran en su mayoría de parte del legado musical entregado por nuestro hermano mayor Kote, canciones de Silvio Rodriguez, Sui Generis, o un poco de Rock clásico, pero el juego no podía seguir, el agua no podía seguir derrochándose por culpa de unos niños con calor, así que a mi hermano Andrés, mi compañero de juegos, se le ocurrió una, según el, súper idea, jugaríamos a "El Secuestrado", era un juego simple, yo sería amarrado de pies y manos, y mi boca seria tapada con cinta adhesiva, tenía que tratar de liberarme, pero mientras lo hacía, divise a mi hermano llegar con unos guantes de construcción, caminar en dirección de un montón de plantas, tomar unas ortigas, volverse hacía mí para frotarlas en todo mi cuerpo. Fue el momento de mayor desesperación que he tenido a lo largo de toda mi vida, y por mi inmovilidad, no podía gritar, ni retorserme de dolor, solo las lágrimas que corrían por mi cara, y el movimiento de va y ven que hacía mi cuerpo, atestiguaba mi dolor.

sábado, 17 de noviembre de 2007

"Momentos Gratos" (parte III)

No recuerdo exactamente el lugar donde nací, pero sí recuerdo que era un lugar hermoso, un lugar lleno de vida. Un tapiz verde bordado con pasto y flores cubría todo el suelo, y un manto azul nos cubría a nosotros.
Vivía con una familia bastante peculiar, dueña de una escuela de teatro, y por lo tanto, viajábamos continuamente, de región en región, país en país.
No conocí bien a mi madre, ya que murió cuando yo tenía sólo tres años de vida, después del complicado parto que dio a luz a mi querido hermano Flavio.
Lo que sé de mi madre es que se llamaba Cassandra, y que me nombró Mirko, por su hermano, a quien quería mucho, pero murió joven. También sé, gracias a Liberato, mi padre, que me quería mucho, y que yo también la quería, incluso me contó que, después de su muerte, estuve manteniendo conversaciones con ella hasta los cinco o siete años de edad. Según mi padre, era una mujer bellísima, y que la primera vez que la vio sintió la necesidad de tener que pasar el resto de su vida junto a ella. Tenía el cabello largo, castaño y rizado, sus ojos eran grandes y de un color café muy profundo, que con sólo una mirada era capaz de detener el palpitar de su corazón Y siempre que terminaba de contarlo, rompía en llantos.
Con Favio nos gustaba hablar con mi padre acerca de la vida de mi madre, crecimos escuchando esas historias, y además recibiendo las instrucciones para lograr ser actores, ser artistas como nuestros padres, maestros de los sentimientos, y poder representar lo que fuese y cuando fuese, ser un creador, mostrar a la gente nuevos mundos, mundos posibles sólo gracias a nuestro talento innato, heredado por toda una familia dedicada a lo mismo.

Y así paso el tiempo, jugando con Flavio, y perfeccionándonos en el arte del alma a la vez. Flavio y yo éramos súper unidos, como si tuviéramos un enlace telepático, siempre sabíamos lo que el otro quería, y por lo tanto, fue el primero en notar mi amor por Stella, quien con el pasar de los años se convirtió en mi mujer, a la cual amé por completo, a la cual me entregué para siempre, aquella hermosa mujer de cabello color chocolate, ojos grandes y negros, su ventana al alma, ya que con sólo una mirada podía saber todo lo que me quería; sus boca era pequeña, y su nariz fina. Era una escultura viviente enviada por los dioses, era perfecta, todo en mi vida era perfecto, pero después de la muerte de mi padre, tuve que arruinar toda esa perfección por una estupida manía, por no haber visto la perfección en la que vivía, por haber buscado algo que siempre tuve.

jueves, 1 de noviembre de 2007

"Deseo Una Lágrima" (Parte II)

¿Cuántos años llevaré aquí? ¿Qué pasará con el mundo exterior? Eso ya no me importa.

No estoy avergonzado de mis actos. No soy capaz de sentir. Ya no me importa nada, tampoco me he preocupado de mi apariencia, me veo como una horrible bestia, mis uñas, mi cabellera y barbas han crecido de una forma brutal, mi dentadura está podrida, muchos de mis dientes ya se han caído, mi piel esta llena de heridas, heridas hechas por las ratas, heridas infectadas por el descuido.

Hace mucho tiempo que vivo en soledad. El único contacto que tengo de el mundo exterior son los murmullos de personas que pasan alrededor. La poca luz que entra por los orificios de las paredes me quema los ojos.

En ocasiones, mientras duermo, he visto a mi padre, quien está junto a todo el grupo sobre el escenario, llamándome, y vuelvo a ser yo, el hombre sensible que solía ser, ese hombre capaz de reír y llorar, enfurecerse y temer, pero cuando comienzo a acercarme al escenario, toda esa gama de sensaciones comienza a desvanecerse, y poco a poco todo el grupo desaparece y todo vuelve a ser ruinas. Despierto abruptamente, y trato de llorar, pero no puedo. No logro comprender como pude quedar en este estado, cuando pasé de ser un hombre capaz de interpretar todos los sentimientos, a no poder expresar los mios.

Trato de odiarme por lo que hice, soy un muerto en vida, como una especie de zombie, ya no tengo razones para vivir, no tengo a nadie, ni quiero tenerlo, no tengo metas ni proyecciones, no busco tenerlas, lo único que quiero es poder volver a sentir, poder llorar, y poder odiarme, odiarme hasta el punto de matarme y reunirme con quienes amé, con los que jugué y trabajé, comí y compartí, con mi grupo, mi padre, y mi amada.