lunes, 17 de diciembre de 2007

"Vida Nada”

Es increíble como llevo mi vida después de haber terminado mi educación media, no hacer nada, estar sentado en el sofá, o estar jugando en mi nuevo PC, pensar en que había estimado tener el pelo largo para esta fecha, pero mi duelo por no haber quedado aceptado en la escuela de teatro en la Universidad Católica me obligo a cortármelo, aunque a lo menos me puedo conformar por dos cosas: Esperare, y me preparare, durante todo el próximo año para poder aprobar las pruebas especiales de teatro, y si no quedo, postularé a algunas privadas también, mientras tenga el apoyo de mis profesores y, más importante aún, el apoyo eterno de mis amigos, estaré bien। Segundo, esto de haber salido del colegio me dio una oportunidad única, dejarme “una indecente barba de siete pelos”, por la cual me siento muy orgulloso, y mantendré, quizás, hasta dentro de un mes y medio.

Por ahora solo me queda mantenerme sin pegarme al computador a jugar, salir a buscar a mis viejos amigos para que me acompañen a dar una vuelta a la feria navideña por las tardes, telefonear a mis amigos para preguntarles como cinco veces por lo que han hecho (en el mismo llamado), escuchar música mientras hago algo productivo por la vida (barrer, ordenar, etc.), y seguir escribiendo para no perder la costumbre, y dibujar lo que se me venga a ocurrir.

domingo, 9 de diciembre de 2007

"Atrapado"

-Corta el agua- Dije a mi hermano, estaba completamente empapado. Ese verano hacía un calor de los mil demonios, y habíamos decidido manguerearnos un rato en el patio, recibir un chorro de agua mientras cantábamos una canción, cualquier canción, y de hecho eran en su mayoría de parte del legado musical entregado por nuestro hermano mayor Kote, canciones de Silvio Rodriguez, Sui Generis, o un poco de Rock clásico, pero el juego no podía seguir, el agua no podía seguir derrochándose por culpa de unos niños con calor, así que a mi hermano Andrés, mi compañero de juegos, se le ocurrió una, según el, súper idea, jugaríamos a "El Secuestrado", era un juego simple, yo sería amarrado de pies y manos, y mi boca seria tapada con cinta adhesiva, tenía que tratar de liberarme, pero mientras lo hacía, divise a mi hermano llegar con unos guantes de construcción, caminar en dirección de un montón de plantas, tomar unas ortigas, volverse hacía mí para frotarlas en todo mi cuerpo. Fue el momento de mayor desesperación que he tenido a lo largo de toda mi vida, y por mi inmovilidad, no podía gritar, ni retorserme de dolor, solo las lágrimas que corrían por mi cara, y el movimiento de va y ven que hacía mi cuerpo, atestiguaba mi dolor.

sábado, 17 de noviembre de 2007

"Momentos Gratos" (parte III)

No recuerdo exactamente el lugar donde nací, pero sí recuerdo que era un lugar hermoso, un lugar lleno de vida. Un tapiz verde bordado con pasto y flores cubría todo el suelo, y un manto azul nos cubría a nosotros.
Vivía con una familia bastante peculiar, dueña de una escuela de teatro, y por lo tanto, viajábamos continuamente, de región en región, país en país.
No conocí bien a mi madre, ya que murió cuando yo tenía sólo tres años de vida, después del complicado parto que dio a luz a mi querido hermano Flavio.
Lo que sé de mi madre es que se llamaba Cassandra, y que me nombró Mirko, por su hermano, a quien quería mucho, pero murió joven. También sé, gracias a Liberato, mi padre, que me quería mucho, y que yo también la quería, incluso me contó que, después de su muerte, estuve manteniendo conversaciones con ella hasta los cinco o siete años de edad. Según mi padre, era una mujer bellísima, y que la primera vez que la vio sintió la necesidad de tener que pasar el resto de su vida junto a ella. Tenía el cabello largo, castaño y rizado, sus ojos eran grandes y de un color café muy profundo, que con sólo una mirada era capaz de detener el palpitar de su corazón Y siempre que terminaba de contarlo, rompía en llantos.
Con Favio nos gustaba hablar con mi padre acerca de la vida de mi madre, crecimos escuchando esas historias, y además recibiendo las instrucciones para lograr ser actores, ser artistas como nuestros padres, maestros de los sentimientos, y poder representar lo que fuese y cuando fuese, ser un creador, mostrar a la gente nuevos mundos, mundos posibles sólo gracias a nuestro talento innato, heredado por toda una familia dedicada a lo mismo.

Y así paso el tiempo, jugando con Flavio, y perfeccionándonos en el arte del alma a la vez. Flavio y yo éramos súper unidos, como si tuviéramos un enlace telepático, siempre sabíamos lo que el otro quería, y por lo tanto, fue el primero en notar mi amor por Stella, quien con el pasar de los años se convirtió en mi mujer, a la cual amé por completo, a la cual me entregué para siempre, aquella hermosa mujer de cabello color chocolate, ojos grandes y negros, su ventana al alma, ya que con sólo una mirada podía saber todo lo que me quería; sus boca era pequeña, y su nariz fina. Era una escultura viviente enviada por los dioses, era perfecta, todo en mi vida era perfecto, pero después de la muerte de mi padre, tuve que arruinar toda esa perfección por una estupida manía, por no haber visto la perfección en la que vivía, por haber buscado algo que siempre tuve.

jueves, 1 de noviembre de 2007

"Deseo Una Lágrima" (Parte II)

¿Cuántos años llevaré aquí? ¿Qué pasará con el mundo exterior? Eso ya no me importa.

No estoy avergonzado de mis actos. No soy capaz de sentir. Ya no me importa nada, tampoco me he preocupado de mi apariencia, me veo como una horrible bestia, mis uñas, mi cabellera y barbas han crecido de una forma brutal, mi dentadura está podrida, muchos de mis dientes ya se han caído, mi piel esta llena de heridas, heridas hechas por las ratas, heridas infectadas por el descuido.

Hace mucho tiempo que vivo en soledad. El único contacto que tengo de el mundo exterior son los murmullos de personas que pasan alrededor. La poca luz que entra por los orificios de las paredes me quema los ojos.

En ocasiones, mientras duermo, he visto a mi padre, quien está junto a todo el grupo sobre el escenario, llamándome, y vuelvo a ser yo, el hombre sensible que solía ser, ese hombre capaz de reír y llorar, enfurecerse y temer, pero cuando comienzo a acercarme al escenario, toda esa gama de sensaciones comienza a desvanecerse, y poco a poco todo el grupo desaparece y todo vuelve a ser ruinas. Despierto abruptamente, y trato de llorar, pero no puedo. No logro comprender como pude quedar en este estado, cuando pasé de ser un hombre capaz de interpretar todos los sentimientos, a no poder expresar los mios.

Trato de odiarme por lo que hice, soy un muerto en vida, como una especie de zombie, ya no tengo razones para vivir, no tengo a nadie, ni quiero tenerlo, no tengo metas ni proyecciones, no busco tenerlas, lo único que quiero es poder volver a sentir, poder llorar, y poder odiarme, odiarme hasta el punto de matarme y reunirme con quienes amé, con los que jugué y trabajé, comí y compartí, con mi grupo, mi padre, y mi amada.

sábado, 27 de octubre de 2007

"Cae El Telón" (Parte I)

Si No Fuera Por Mi Actitud, si no fuera por esa manía del demonio de hacer todo preciso, todo perfecto, no estaría solo, salvo por la única compañía de ratas, palomas y murciélagos, que me sirven de único alimento.

Aún recuerdo cuando recién habíamos construido todos juntos este teatro, como la gran familia que éramos,con mis hermanos, mis primos, sus mujeres, mi mujer, y mi padre… mi padre, un buen hombre, un excelente actor, de quien aprendí todo lo que sé। Éramos un excelente grupo, hasta el momento en que mi padre contrajo esa extraña enfermedad, que, en menos de una semana, terminó llevándoselo. Desde entonces intenté ser perfecto, por mi padre, por cierto. Empecé eliminando a todo aquel que ennegreciera el trabajo de nuestra compañía, mi compañía. Cada vez que alguien se equivocaba en escena, u olvidaba sus líneas, le llegaba su merecido, y era eliminado ipso facto. El resto del grupo no sabía lo que sucedía, y así, cada vez, el escenario fue quedando más y más vacío, hasta tal punto que sólo quedábamos mi hermano menor, mi mujer y yo.Una tarde, en una presentación, mi hermano repitió dos veces la misma línea, nadie lo notó, pero si lo hubiesen hecho, hubiera sido el fin para nuestra compañía, así que esa noche, mientras dormía, me acerqué a su habitación; yo llevaba una espada en la mano, pero cometí un error, el primero de mi vida, ya que al entrar a la habitación, boté algunas cosas, sacándolo de su sueño, y al verme con la espada se asustó, y me preguntó qué pasaba, yo le recordé su falta, y le conté lo que sucedería, le conté el final de su obra; éste tomó una espada y se puso en guardia, iniciándose así una gran batalla. Mi corazón acelerado, y el sudor que corría por mi piel aumentaban mis ganas de verlo en el suelo nadando en su propia sangre, pero el ruido de la habitación alertó a mi mujer, la cual caminó en dirección a la habitación. Fue un poco después del instante en que entró, cuando cometí mi segundo error de esa noche, ya que mi espada, que estaba destinada a atravesar el corazón de mi hermano, le dio una estocada al pecho de mi mujer, lo cual provocó en mí, una ira hacia mi hermano, a quien ataqué, culpándolo por lo sucedido, ya que si él no se hubiese equivocado, nada de esto hubiese pasado; lo ataqué de una forma tan brutal que logré que su cabeza rodara por el piso mientras observaba su cuerpo, caer a su lado. Me paré, tomé el frío cuerpo de mi agonizante mujer, quien, con su último aliento me dice –“Te perdono”-. Cerré sus ojos y su boca, la llevé hasta el escenario, y la puse ahí, quemé el cuarto de mi hermano junto a su cadáver, bloqueé todas las puertas del teatro y me decidí a vivir ahí, entre las butacas, ya que el escenario correspondía a quien nunca se equivocó, a mi mujer.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

"No Sé Lo Que Es Amor"

Es algo extraño para mí hablar de amor, quizás porque, a mis 17 años, todavía no he tenido una pareja: no es que no me haya gustado alguien, porque sí me he sentido atraído por algunas muchachas cercanas a mi edad. Sin embargo, es algo a lo que temo; me da un pavor horrible el pensar en tener una pareja, pensar en que, en cualquier momento, me puede dar una rabieta, producto de tantos retos que me tengo que “tragar” en casa, y retenerlos hasta el punto de estallar, y terminar por agredirla física, o verbalmente.

Mi temor a tener una pareja es un tanto idiota, si pienso en que nunca lo he intentado, bueno, casi nunca. Una vez lo intenté y salí muy dañado emocionalmente, una larga historia que no quiero recordar en este momento. De todas las veces que me ha gustado alguna chica, en un comienzo siempre me siento confuso, entre un “no me gusta” (por parte de mi yo racional-crítico), y un “sí me gusta” (por parte de mi yo irracional-sentimental). Según la teoría del Realismo Aristotélico-Tomista, las ideas y el conocimiento son producto de los sentidos y la razón, pero en mi caso, la razón siempre es convencida por los sentidos, siendo dos fuerzas que le dicen a un yo confuso “si, te gusta”.

Nunca he podido responderme “¿por qué me gusta esa persona?”, pero siempre sé que me gusta, en parte. Mis amigos, a veces me dicen que yo no tengo claro el concepto de “gustar” , uso “gustar”, ya que pienso que “amar” es una palabra demasiado fuerte, pero cuando trato de armar el concepto "gustar", pienso que es la incapacidad de pensar con claridad, y poder hablar cotidianamente con esa persona, el querer estar cerca, cada vez que está lejos, pero querer huir al momento de tenerla en frente, y que en cada momento que se acerca para charlar, la única reacción de mi parte sea el contemplar su belleza, y asentir con la cabeza frente a lo que me diga:“síndrome de idiotez”.

Después de todo, ahora que “estoy libre” (sentimentalmente), me preguntó: “¿cuánto tiempo falta para volver a sentirme atraído por alguna joven con la cual comparta algunos gustos, y la historia comience de nuevo? ¿Cuándo perderé mis temores, y podré tener una pareja, un amor, mi terapeuta?

domingo, 19 de agosto de 2007

Mi Primer Pseudo-Beso (Por Desgracia)

-Te llama una chica- exclamó mi hermano desde la cocina, salí a ver quien era, y no era una chica, sino el Daniel, un amigo muy extraño que conocí en mis tiempos de cristiandad, aunque ni él ni yo éramos creyentes, él ni siquiera iba a mi grupo de confirmación, lo conocí mediante una amiga llamada Nilda; charlamos un momento, y al escuchar una canción de “Modern Talkin”, acordamos ir a buscar a la Nilda a su casa. Nos sentamos a conversar en el suelo, y un grupo de evangélicos nos entrega un panfleto sobre “el no consumo de drogas”, incitando al Daniel a gritar, con un tono de cantante Aggro-metal, “DEATH” de una forma estrepitosa, ganándose el disgusto de los evangélicos. Después de un buen rato de risas, con el Daniel nos pusimos a bromear como si fuéramos homosexuales, y seguíamos nuestros ojos en un sensual juego gay de miradas, en ese instante, la Nilda, muerta de la risa, nos toma la nuca, y hace chocar nuestros labios entre sí, fueron las décimas de segundo más desagradables que he tenido en mi vida; nos separamos rápidamente, y protestamos en contra de la Nilda por su actitud, pero nuestros alegatos no fueron capaces de opacar las risas de la Nilda, fue entonces cuando acordamos con el Daniel no bromear más de esa manera, y ese día termino con la Nilda riendo, el Daniel flagelándose la espalda con una rama de espinos, y yo escupiendo y limpiándome la boca y lengua con la mano.